Hoy nació y murió La Ardilla Chillona, un fanzine emergente y vacacionista. Le metí tres poemas de L. Nancy y dos textos. Uno de ellos, despedida a Carlos Fuentes. Lo armé estando de vacaciones en Campeche y aquí lo repartí: en la fila del circo, a una embarazada, a familias en el parque, novios en la costera, etc...
Agradezco que por fin pude dar a luz "algo", lo que fuera. Esta experiencia ha sido, como final de viaje, algo completamente terapéutico. Siempre he tenido grandes ideas y proyectos pero nunca se realizan o culminan. Hoy vi, a través del proceso, que para que algo sea perfecto tienes que trabajar mucho y si no es así, y termina siendo un engendro como la ardilla chillona, de igual manera vale la pena intentar darle vida y admirar su muerte. Cuando estuvo fuera de mis manos y pasó a las de alguien más, ya no me importaba que al final terminara en la basura. Espero que no haya sido así, deje una aclaración que debía ser un objeto que pasara de mano en mano. Pero despedirse de ello, decir adiós también me gustó.
He aquí un poco de su aroma:
Gracías a Conejobelga por donar una ilustración a la causa y por todo el apoyo estos meses.






